Pechuga de pato dorada en sartén con glaseado balsámico
Pechugas de pato de piel crujiente servidas con una reducción balsámica brillante y agridulce.
Preparación
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Paso 1
Mezclar el vinagre balsámico, el caldo de pollo y la miel en una cacerola pequeña. Llevar a un hervor suave a fuego medio.
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Paso 2
Reducir la mezcla a fuego bajo hasta que esté brillante y lo suficientemente espesa para cubrir ligeramente una cuchara.
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Paso 3
Retirar la cacerola del fuego e incorporar la mantequilla fría batiendo con unas varillas hasta que el glaseado quede homogéneo. Reservar.
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Paso 4
Secar las pechugas de pato con toques suaves. Hacer cortes superficiales entrecruzados en la piel sin cortar la carne y sazonar ambos lados con la sal y la pimienta negra.
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Paso 5
Colocar las pechugas de pato con la piel hacia abajo en una sartén de fondo grueso, fría y seca. Poner la sartén a fuego medio y cocinar hasta que la piel esté bien dorada y haya soltado gran parte de la grasa.
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Paso 6
Dar la vuelta a las pechugas y cocinar a fuego medio hasta que la parte más gruesa alcance 74°C.
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Paso 7
Pasar las pechugas de pato a un plato limpio y dejarlas reposar con la piel hacia arriba.
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Paso 8
Tras el reposo, cortar las pechugas de pato en rodajas en sentido perpendicular a las fibras y servir con el glaseado balsámico caliente, vertido con una cuchara por encima o al lado.
Información nutricional (Estimado)
Seguridad alimentaria
Precaución: alto
Evitar la contaminación cruzada, usar utensilios limpios para el pato cocinado y comprobar que la parte más gruesa de cada pechuga alcance 74°C antes de servir. Refrigerar las sobras en un plazo de 2 horas.
Factores de riesgo
- las aves crudas pueden portar bacterias dañinas
- las pechugas de pato pueden cocinarse de manera desigual debido a las diferencias de grosor
- la grasa derretida del pato puede causar quemaduras graves